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He elegido el camino correcto por dónde empezar y a los guías que seguir

En un primer momento cuando entré a la Escuela del Sol buscando realizar yoga ya entendí que allí no era como cualquier otro lugar, ni físicamente ni espiritualmente. La Escuela es un pequeño oasis de paz escondido en la calle más ruidosa de la ciudad, una calle tan llena de bullicio como es la calle Loreto en Dénia. Podríamos decir que la energía y la vida de toda esa calle se concentra en una sala tranquila donde la positividad de los lugareños que habitan para realizar sus clases se queda impregnada.

Más allá de eso, también me sorprendió el grato recibiendo de Fernando, ya que como guía de la experiencia noté su interés en conocer porqué había elegido la escuela para practicar yoga. En aquel momento no era consciente del porqué, estaba un poco confusa, y no entendía bien el ambiente de paz en ese lugar donde me tenía que quitar los zapatos al entrar y no hacían más que llegar gente sonriente, saludándose muy amablemente y dándose abrazos. Pero luego al entablar conversación con los demás maestros, como Erika, Tolo y Naylín lo vi claro.

Comprendí que la Escuela del Sol es un sitio especial, un lugar para encaminar hacia esa luz deseada. No es un lugar común. Los profesores no son meros monitores sino guías, que entienden que cada alumno como persona necesita de su propia experiencia, seguir su camino a su ritmo. Esa combinación entre el yo mismo y la energía de profesores y compañeros es lo que llena la Escuela del Sol.

En mi ignorancia pensaba que aquel lugar era como cualquier otro que realizaría mi clase de yoga y ya está, como en los gimnasios donde había frecuentado, pero no.

Encontré esa energía que necesitaba, porque aunque mi excusa de empezar la práctica del yoga fue que necesitaba encontrar un momento de relax que me aliviara del estrés del trabajo; después de una semana de prueba, y mi primer contacto con el yoga y la meditación, empecé a entender otras necesidades en mí. Y se encendió la bombilla de la curiosidad.

Y al explorar más allá empecé a ver “mi charca llena de lodo” y en todo el camino que me queda por andar. Pero no me sentí sola, porque entendí que había elegido el camino correcto por dónde empezar y a los guías que seguir.

La Escuela es una comunidad, una entidad de gente que como bien decía el doctor Jose Luis, es una pequeña parte de la población que sí quiere encontrar la luz y conocer que no está en otro lugar que no sea en su propia mente.

Andrea Villar