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Ser madre, una oportunidad

Desde que soy madre, he aprendido y he descubierto muchas cosas que nunca llegué a imaginar.

Cuando te quedas embarazada empieza una aventura de la que todo el mundo habla, opina y sabe, sin embargo, hasta que no la experimentas “en tus propias carnes” no sabes bien lo que es.

Todo este proceso desde el embarazo, parto y los primeros años del bebé es una de las experiencias más potentes que van a ocurrir en tu vida.

¿Desde dónde quieres vivir esta importante etapa de tu vida?

Sólo tú puedes decidir cómo quieres afrontarla, con valor o con miedo.

Si quieres verla como una oportunidad para crecer como persona, para descubrirte en diferentes estados “ extremos” en los que no te reconocerás e incluso descubrir gracias a ello, esa parte femenina, maternal, empática, de empoderamiento, de intuición que tenemos todas dentro y muchas ni lo sabemos.

Sin embargo, si la quieres vivir como una etapa dura, con mucho miedo, la cual quieres olvidar o que no se repita, no evolucionarás de la misma forma.

Con la experiencia que he tenido con mis dos hijos, he podido observar en mí todos estos sentimientos…mis luces y mis sombras y he tratado de llevar con conciencia todo el proceso que conlleva la maternidad: esa montaña rusa de emociones de la que pocos nos cuentan y que no nos enseñan a controlar.

El yoga en el embarazo

Para mí el Kundalini Yoga fue la herramienta que más me ayudó en todo este proceso e incluso para mi día a día. Aprendí a controlar mi mente mediante la respiración enfocada, a dejarme llevar por mi cuerpo mediante la música (los mantras) con total libertad y a descubrir cada parte de él mediante las diferentes asanas.

También aprendí que era capaz de parir igual que lo habían hecho mis ancestros femeninos, que todo estaba en mi interior y que sólo tenía que recordarlo. Yo sabía parir, y mi bebé sabía cómo tenía que hacerlo.

Aprendí a confiar en la vida, en mi bebé y en mí misma. Descubrí los efectos que tenían en mí la comunicación con mi bebé y sobretodo en él, el hablarle cada día, cantarle, expresarme como me sentía, si algún día había tenido un mal día explicarle que mamá había pasado un mal día pero que él no tenía culpa de nada, le restaba responsabilidad y a mí me daba paz.

Es muy importante la forma en que nacemos y cómo se siente la madre en ese momento, incluso desde el embarazo. Por eso es primordial cuidar mucho de esta etapa y ser consciente en cada momento. Como dice Michel Odent:

“Cambiando la forma de nacer podemos cambiar el mundo”.

¿Tú cómo quieres vivir ese momento? ¿Te atreves a descubrir lo que hay en tu interior y de lo que eres capaz?

¡Adelante, eres sabia, sabrás como hacerlo!

Sat Nam.

Amor Sánchez

MAMÁ

Cuenta la leyenda que a un angelito que estaba en el cielo le tocó el turno de nacer como niño, así que decidió hablar con Dios.

Ángel: Me dicen que me vas a enviar mañana a la Tierra. ¿Pero cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?

Dios: Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando y te cuidará.

Ángel: Pero dime, aquí, en el cielo, no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.

Dios: Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.

Ángel: ¿Y cómo entender lo que la gente habla? Si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres.

Dios: Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.

Ángel: ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?

Dios: Tu ángel juntará tus manitas y te enseñará a orar, y podrás hablarme.

Ángel: He oído que en la Tierra hay hombres malos ¿quién me defenderá?

Dios: Tu ángel te defenderá a costa de su propia vida.

Ángel: Pero estaré triste porque no te veré más.

Dios: Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado en cada instante.

… Una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño, presuroso, repetía con lágrimas en los ojitos, sollozando…

Ángel: ¡Dios mío! Si ya me voy, dime su nombre…¿Cómo se llama mi ángel?

Dios: Su nombre no importa, tu le dirás ….<<MAMÁ>>.

Autor desconocido